Mi hija es lesbiana

Con un saludo cortante entró María a la consulta, luego de saludar balbuceo afirmó: doctora desde niña le he traído mi hija, tengo una duda que no me deja dormir. Mi hija es lesbiana. La frustración se dibujo en su rostro.

No tengo forma de confirmar si a Mía le gustan los hombres o las mujeres, lo único que te puedo decir es que desde hace más de tres años viene de forma periódica a chequearse, le respondí.

María no quedó satisfecha. Doctora yo prefiero que sea puta o mula, pero que le gusten las mujeres, que asco, jamás se lo perdonaría, replicó.

Pensaba que mi capacidad de asombro estaba agotada, pero la vida misma me sorprendió. Sintiendo el amor de mi madre le dije: “Mujer, las madres amamos a nuestros hijos e hijas de forma incondicional, aunque sean cojos, manco, hermafroditas, con síndrome de Down, esquizofrénico, alcohólicos, delincuentes“. El amor no tiene cláusulas.

Más que nunca, Mía necesita sentir que su madre la ama y acepta como es. Tu única preocupación debe ser ofrecerle el amor y comprensión suficiente para evitar que se sienta marginada, discrimina y se deprima por algo que ella no puede cambiar.

Imaginas cómo se siente Mía: la sociedad la considera  “rara “. Sentirse distinta a las otras chicas, ser el tema de burlas y criticas de sus compañeras, sufrir en silencio por miedo a ser rechazada, vivir una gran angustia; es para bajar el autoestima de cualquiera, deprimirse e incluso llegar al suicidio, como está descrito.

¿No serás tú, su madre, quien va a agregarle dolor al ser que más amas en el mundo?

Desde 1993 la OMS eliminó la homosexualidad como una enfermedad de salud mental, y la define como una variante sexual normal. En el 2012 la OPS estableció que “los supuestos servicios de ‘curación’ de personas con orientación sexual no heterosexual carecen de justificación médica y representan una grave amenaza para la salud y el bienestar de las personas”. No hay factores desencadenantes, ni culpables.

Si hasta Obama, el presidente de Estados Unidos apoya públicamente el matrimonio entre homosexuales, es inaceptable que tú no aceptes y protejas a tu hija.

Respetar las decisiones de vida de cada ser humano es imprescindible para reducir la desigualdad y lograr un país más justo, y solidario.

Disfruta tu hija, acéptala y conversa con ella sobre el tema, el silencio sólo lleva sufrimiento para ambas, ella te necesita y a ti la culpa te va a enfermar, recuerda que el cuerpo grita los dolores del alma.

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Fuente: noticiassin.com

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