La migración no nos despoja de nuestra condición humana

La migración no nos despoja de nuestra condición humana Imagen captura de pantalla tomada de http://arellanojuan.com

“He sido migrante en otro país de la región y nunca ninguna autoridad me dio información sobre las normas de protección frente a la violencia de género”

Lo que toda mujer venezolana que ingresa al País debiera saber. 

La migración puede ofrecer nuevas oportunidades y ser un medio de empoderamiento económico, pero en muchos casos es un vehículo o un medio para dejar atrás el horror de la violencia y el hambre. Si bien tanto los hombres como las mujeres migran, la migración no es un fenómeno independiente del género, hay vulnerabilidades y tipos de afectaciones específicas que enfrentan las mujeres y niñas, más aun cuando se sale del país de origen en medio de un conflicto armado interno. Eso, nosotros como pueblo peruano, lo conocemos bien.

Sobre la base de lo establecido en la Recomendación General de CEDAW N° 26, sobre Las Trabajadoras Migratorias, es posible plantear algunas medidas de protección mínimas que el Estado peruano a través de su Superintendencia Nacional de Migraciones en coordinación con el Ministerio de la Mujer, como país receptor de la “diáspora bolivariana”, debería garantizar a las mujeres venezolanas, protegiéndolas de su condición de mayor vulnerabilidad al riesgo y al abuso, por su condición de tales.

Consideraciones:

  • Cualquiera que sea el estatus migratorio de las mujeres, ellas no pierden su condición humana, por tanto sus derechos humanos deben estar plenamente garantizados, entre ellos el estar libres de violencia, acoso, trata, explotación, servidumbre.
  • Supervisar debidamente y advertir a las migrantes que las agencias de empleo cobran a veces honorarios excesivos o explotadores, y las mujeres, que por lo general tienen menos recursos que los hombres, enfrentan mayores dificultades financieras y pueden caer en situaciones de dependencia más graves al tener que recurrir a préstamos de familiares, amigos, prestamistas con intereses usureros o redes de tratantes.
  • Protección jurídica de la libertad de circulación, garantizando que ningún empleador o agente de contratación pueda confiscar o destruir los documentos de viaje o de identidad pertenecientes a las trabajadoras migratorias.
  • Cada mujer migrante que ingrese a nuestro país debe recibir información sobre las leyes de protección y servicios de atención gratuitos frente a vulneraciones como la trata, explotación, violencia familiar y sexual, que puedan enfrentar a manos de sus parejas de origen o relaciones nuevas en el territorio peruano: Centros de Emergencia Mujer, Línea 100; para casos de trata Línea 1818 opción 1.
  • Proporcionar servicios seguros de salud reproductiva e interrupción del embarazo cuando corre peligro la salud de la mujer gestante, o incluso anticoncepción oral de emergencia después de una agresión sexual.
  • Ofrecer alojamiento temporal seguro a las trabajadoras migratorias que desean dejar a sus empleadores, sus cónyuges u otros familiares abusivos, durante el proceso judicial.
  • Las trabajadoras migratorias indocumentadas deben tener garantizado el acceso a recursos jurídicos y reparación en situaciones que entrañen riesgos para su vida o tratos crueles o degradantes, o si son obligadas a realizar trabajos forzosos, privadas de la satisfacción de necesidades básicas, en particular en casos de emergencias médicas o embarazo y maternidad, o si son víctimas de abusos sexuales o físicos por parte de sus empleadores u otras personas.
  • Se debe garantizar que no perderán su permiso de trabajo o documento que las ampara o que no serán expulsadas del país, si informan de actos de abuso o discriminación.

Ma. Jennie Dador Tozzini

 

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