La consecuencia de Cipriani ¿Y la nuestra?

La consecuencia de Cipriani ¿Y la nuestra? Foto: larepublica.pe

Sus declaraciones nos generan rabia. Cólera. Indignación. Su homofobia es repulsiva, así como su machismo, fascismo, además de su fujimorismo. En estos días, sus declaraciones referidas a que la ministra de Salud, Midori de Habich "se las verá con Dios" por haber aprobado el protocolo del aborto terapéutico han vuelto a poner en el ojo de la tormenta al consecuente cardenal de Lima: Juan Luis Cipriani Thorne.

Pensándolo bien, sin embargo, el problema no es Cipriani. ¿Qué esperamos? ¿Que de repente nuestro cardenal se pronuncie a favor del aborto? ¿Que sea gay friendly? ¿Que bendiga los métodos de prevención familiar? ¿Que entre en razón y se dé cuenta de que más allá de la familia, un condón puede prevenir enfermedades de transmisión sexual y salvar vidas? ¿Por qué nos importa tanto lo que Cipriani piense o diga? ¿No debemos tolerar y respetar su opinión? ¿No se trata de eso la democracia?

Siento que Cipriani cumple muy bien su papel. No sólo eso. Es consecuente, coherente consigo mismo, incluso cuando el papa Francisco busca cambiarle la imagen a la iglesia católica, Cipriani no duda. No retrocede un paso.

El problema, porque sí hay un problema, no es nuevo, pero es propicio volver a prestarle atención. El gran problema somos nosotros como sociedad y nuestra idea de lo que significa democracia. Y también lo son nuestros gobernantes que, sin partidos políticos fuertes, temen perder votos de instituciones serias, como la Iglesia Católica.

Nos quejamos de Cipriani y de nuestros congresistas, desaprobamos nuestra fiscalía, el poder judicial, la fiscalía, la educación, al gobierno, a la oposición, a todos los partidos, a todos los alcaldes, festejamos que metan a presidentes regionales presos, pero...¿qué proponemos? ¿De qué manera participamos? ¿Cómo, dónde expresamos nuestras ideas, nuestros pensamientos, nuestra indignación? Nos quejamos de que somos manipulados por los medios de comunicación, pero no hacemos nada por cambiar la situación, no nos organizamos ni siquiera a nivel vecinal.

La aprobación del reglamento del aborto terapéutico podría servir como punto de partida para discutir otro tipo de derechos que los peruanos merecemos: el aborto por violación o la unión civil por citar los más urgentes.

Sin embargo, es poco lo que hacemos al respecto. Aprendamos de los grupos conservadores que han logrado generar confusión y miedo con un tema clínico, médico, de derechos humanos que no admite discusión alguna.

No se ha aprobado nada nuevo, el paso que se ha dado es importante, aunque bastante pequeño. En resumen, el protocolo formaliza la decisión de una junta médica para actuar cuando la vida de una mujer embarazada está en riesgo de muerte y la continuación de su embarazo puede propiciarla.

Conozco mujeres cuyas vidas se han visto arruinadas por la inexistencia de este reglamento. Mujeres que hoy viven las consecuencias de ese vacío legal. Doctores que no se atrevieron a actuar y dejaron morir al feto dentro de su madre. Algunas madres se fueron con sus fetos. Otras quedaron dañadas para siempre. Este protocolo podrá evitar eso.

Sin embargo, la ofensiva conservadora ha sido tremenda. En los medios de comunicación, en las calles. Es probable que existan personas que crean que el gobierno está volviéndose peligrosamente liberal, lujurioso, y los pasos que se han dado para alcanzar otros derechos se vean afectados.

La única manera de evitar esto es participando, informándonos, leyendo, hablando, compartiendo información, generando corrientes de opinión. Y actuando. Se vienen elecciones. En unos meses elegiremos alcaldes distritales, provinciales y presidentes regionales. Y, sea sincero, ¿conoce los nombres de los alcaldes que postulan a su distrito, tiene idea de quiénes son los regidores que lo acompañan? Votando al azar, sin hacer el mínimo esfuerzo de saber, pese a que en Internet hay muchísima información, con la apatía que venimos demostrando, carecemos de autoridad moral para criticar. Igual lo haremos, pero por encima, sobrevolando nuestro país por su superficie. Es una opción, respetable, como la posición del cardenal Cipriani, pero de todas maneras da pena, cólera y ansiedad, porque aquí hay tanto, tanto por hacer.

Fuentehttp://diario16.pe/

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Visto 2192 veces Modificado por última vez en Viernes, 11 Julio 2014 17:16