06 Agosto 2013

Entre el 5 y el 13 de setiembre de 1994 se realizó en la ciudad de El Cairo la IV Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD), en donde 179 representantes de los Estados partes de las Naciones Unidas, entre ellos el Perú, centraron la atención mundial en la expansión de la pobreza, los derechos y necesidades de las mujeres, la degradación del medioambiente y el rápido crecimiento de la población.

Como resultado de la CIPD, se elaboró y aprobó el Programa de Acción sobre Población y Desarrollo para los siguientes veinte años, lo que culminaría en el año 2014(Páez 2012: 9). Dicha conferencia significó un cambio de visión sobre las políticas de población y desarrollo, las cuales pasaron de centrar la discusión en estadísticas y números a la valoración de las personas como el punto central de la misma.

Asimismo, significó el comienzo de las discusiones que versan sobre los derechos sexuales y reproductivos de la población en general, pero con énfasis en las mujeres, ratificando su derecho a decidir sobre su reproducción a través de la información y acceso a métodos anticonceptivos, promoviendo la equidad e igualdad entre los sexos, y eliminando la violencia contra las mujeres. En ese sentido, el Programa de Acción proporciona un amplio conjunto de objetivos y recomendaciones que buscan mejorar el bienestar humano promoviendo el desarrollo sostenible y el crecimiento económico sostenido, y responde a la necesidad de crear políticas públicas de población que consideren a las mujeres como sujetos sociales, reconociendo su derecho a tomar sus propias decisiones tanto en el ámbito reproductivo como sexual.