28 Junio 2011

Vivimos en una sociedad diversa. Todos los días debemos atender a personas de los más diversos orígenes, con costumbres diferentes otra forma de entender el mundo, otras religiones, otros idiomas. Dentro de esta pluralidad nos toca también encontrarnos diariamente con la diversidad sexual: Trans, Lesbianas, Gays y Bisexuales que requieren de servicios de salud sexual y reproductiva para asegurar una vivencia de su sexualidad de manera integral, que permita el acceso a tratamientos y prevención como cualquier persona. Sin embargo, tenemos un sistema de salud que no ha previsto, hasta ahora, la diversidad sexual en los protocolos de atención. A ello se suma la escasez de recursos, falta de capacitación y el terrible estigma que rodea a las personas TLGB.

Los profesionales de la salud tienen hoy en sus manos una gran responsabilidad: dejar que el prejuicio y la discriminación sigan su camino o tomar cartas en el asunto para que algunas cosas cambien y las personas TLGB acudan a los servicios sin temor a ser objeto de burlas, malos tratos o desprecio.

Sabemos que los prejuicios y el estigma no nacen solos, son parte de construcciones colectivas, del aprendizaje, de procesos propios del ser humano. Comprender cómo surgen esos prejuicios es el punto inicial para mantenerlos fuera de nuestro ejercicio profesional. Por ello, el presente documento les invita a reflexionar sobre el surgimiento de los prejuicios y la discriminación, luego haremos una breve revisión conceptual que nos permita entender de qué hablamos cuando nos referimos a la diversidad sexual, revisaremos los principales mitos en torno a la diversidad sexual, y finalmente, revisaremos algunas de las necesidades específicas que la población TLGB demanda de la atención en salud sexual y reproductiva. Les invitamos a trabajar el presente taller con una mirada lo más abierta posible, de todos depende que el cruzar la puerta de un centro de salud no se convierta en una amenaza para miles de personas que tienen necesidades igual que cualquier ser humano, nuestro compromiso con la salud debe prevalecer por sobre cualquier otro sentimiento.