03 Marzo 2011

Desde el año 2002 el Comité de Derechos Sexuales y Reproductivos y la Asamblea de FLASOG asumieron el compromiso de defender en las Mujeres de América Latina y El Caribe los Derechos Sexuales y Reproductivos de las mujeres, fundando este compromiso en la defensa de la dignidad de las personas, su autonomía y en la lucha por reducir la mortalidad materna, una de las metas del milenio.

No obstante el avance de la anticoncepción en toda el mundo, aún se siguen produciendo embarazos no deseados que son la puerta de entrada al aborto inseguro, patología frecuente y riesgosa que pone en riesgo la integridad de la salud y la vida de las mujeres. El embarazo no deseado reconoce causales, entre las cuales se encuentran el abuso sexual y la falta de acceso a medios anticonceptivos eficaces. A esto habría que agregar que ningún anticonceptivo es 100% eficaz, por lo que existe la posibilidad de falla, y la mujer se enfrente a la posibilidad de un embarazo que no ha planeado.

Frente a la potencial falla de un método anticonceptivo, la probabilidad de un embarazo como producto de una violación o a la falta de uso de un método anticonceptivo cuando ocurrió una relación sexual, la mujer tiene aún una segunda oportunidad, representada por la anticoncepción de emergencia, que le ofrece la posibilidad de evitar un embarazo, en razón de que este anticonceptivo impide la fecundación, por mecanismos que se verá en el texto de este reporte.

Dentro de ese marco, el Comité de Derechos Sexuales y Reproductivos de FLASOG, convocó a expertos de diferentes países de América Latina y El Caribe, con el propósito de Conformar un Grupo de Trabajo que absuelva interrogantes de carácter técnico en relación a la anticoncepción de emergencia y pueda servir de soporte para los pronunciamientos que desde FLASOG se puedan dar, por ser de necesidad o a requerimiento de alguna otra institución o país que así lo solicite.

El Grupo de Trabajo ha sido conformado con la presencia del Presidente del Comité Ejecutivo de nuestra institución y con una amplísima participación de quienes fueron convocados y aquí presentamos su estructura y su posicionamiento. Esperamos que este primer reporte, a colgar además en la página web de FLASOG, sirva para despejar algunas dudas que aún pudieran existir entre los profesionales o entre los tomadores de decisiones frente al tema de la anticoncepción de emergencia.


03 Marzo 2011

La Federación Latinoamericana de Sociedades de Obstetricia y Ginecología (FLASOG) es una institución sin fines de lucro, que agrupa a las instituciones (sociedades, asociaciones o federaciones) científicas que en América Latina se consagran al proceso de la  Obstetricia y Ginecología.
 
Desde el año 2002, FLASOG ha asumido el compromiso de defender los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres de América Latina, centrando su intervención en los siguientes aspectos:

Derecho a una vida sexual libre de violencia, sin el riesgo de contraer una infección de transmisión sexual (ITS) o de un embarazo no deseado.
Derecho a una maternidad saludable y segura.
Derecho a regular la fecundidad, que incluye la anticoncepción de emergencia.
Derecho a interrumpir el embarazo dentro del marco de la ley en cada país.
Derecho a la información sobre salud sexual y reproductiva.
Derecho al acceso de servicios de salud sexual y reproductiva.

En base a este mandato, y reconociendo que la violencia sexual es un grave problema de vulneración de los derechos humanos, especialmente de las mujeres, y se constituye en un grave problema de  salud pública para la gran mayoría de los países de América Latina y el  Caribe, es que el Comité de Derechos Sexuales y Reproductivos de la FLASOG, con el apoyo de la Oficina Regional del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA-LACRO), convocó a un concurso para alentar algunas iniciativas que se han implementado o se vienen  implementando para atender, prevenir o erradicar la violencia sexual en la región ó para apoyar a las víctimas de violencia sexual, y que puedan ser compartidas como buenas prácticas que redunden finalmente en la mejora de la calidad de vida y desarrollo de las mujeres de la región.

El objetivo de este concurso fue identificar y otorgar reconocimiento a iniciativas innovadoras en la región de América Latina y El Caribe en el campo de la investigación, diagnóstico situacional, o intervención comunitaria en relación con la atención integral, prevención y erradicación de la violencia sexual contra las mujeres, así como el apoyo a víctimas de violencia sexual.

Para efectos del concurso los/as participantes podían ser organizaciones, grupos de profesionales o personas. Los/as participantes concursaron con una investigación, diagnóstico situacional, o intervención comunitaria realizada en algún país de América Latina y El Caribe orientados a la atención integral de víctimas de violencia sexual en los servicios de salud, acciones educativas y/o sanitarias para la prevención, o acciones de apoyo a víctimas de violencia sexual.

El concurso fue anunciado y difundido a través de las páginas web y bases de correos electrónicos de la FLASOG y de las Sociedades de Ginecología y Obstetricia de los países de América Latina y el Caribe, con la participación de los representantes de cada país en el Comité de Derechos Sexuales y Reproductivos. Asimismo se comunicó sobre el concurso a diversas instituciones del continente. Se fijó como plazo para la recepción de los trabajos el 15 de octubre de 2010.

Los trabajos recibidos se identificaron por seudónimos utilizados por sus autores/as, que en archivo aparte adjuntaron sus nombres. Cada trabajo fue enviado a un Jurado Calificador compuesto por las doctoras Desireé Mostajo de Bolivia, Diana Galimberti de Argentina, Marina Padilla de Gil de El Salvador, Ruth De León de Panamá y Sandra Vásquez de Argentina.

El Jurado Calificador tuvo el tiempo suficiente para revisar y calificar cada trabajo utilizando un patrón pre-elaborado, sin conocer a los/as autores/as y luego, separadamente, cada integrante envió su dictamen, el mismo que fue procesado conjuntamente con los otros cuatro y dio lugar a un ranking. Fueron recibidos cinco trabajos, los mismos que son publicados en este Reporte en estricto orden de méritos, determinado por el Jurado Calificador, a cuyas integrantes les expresamos nuestro profundo agradecimiento por su invalorable ayuda.

Esperamos que la publicación de estos trabajos no solo sirva para enriquecer el bagaje científico y humanístico en relación a  la violencia contra la mujer, sino que además, estas experiencias puedan ser utilizadas como ejemplo de buenas prácticas a incorporar en el manejo de las víctimas de violencia sexual y como estímulo para reportar todas aquellas iniciativas que se vienen desarrollando en el continente para proteger a las mujeres latinoamericanas.


03 Marzo 2011

La Organización de las Naciones Unidas (UNO) definió la violencia contra las mujeres como “cualquier acto de violencia basado en género que resulta en daño físico, sexual o psicológico o sufrimiento de las mujeres, incluyendo las amenazas de tales actos, coerción o deprivación arbitraria de la libertad, sea que ocurra en la vida pública o privada”.

Estos actos incluyen abuso sexual contra las niñas, violencia relacionada a la dote, violación que incluye la violación marital y las prácticas tradicionales de abuso contra las mujeres, tales como la mutilación genital femenina. También incluye acoso sexual e intimidación en el trabajo y en la escuela, tráfico de mujeres, prostitución forzada y violencia perpetrada o condonada por el Estado, tal como la violación durante la guerra.

Vivir una vida sexual sin violencia es un derecho humano básico; sin embargo en todos los países la violencia expresada en diversas formas afecta a las mujeres de los diferentes grupos. Las mujeres que se encuentran más desamparadas y las que viven en escenarios de disturbios civiles, conflictos o guerra corren aún mayor riesgo de padecer la violencia. La edad no es una barrera que evita la violencia, puesto que las niñas, las adolescentes y las mujeres adultas pueden sufrir lesiones físicas y sicológicas y, en casos extremos, la muerte. Sin embargo, son las mujeres en edad reproductiva las que quizás afrontan las mayores consecuencias. Si la mujer es víctima de violencia puede sufrir repercusiones que duran toda la vida, y las que padecen abuso durante la niñez corren aún mayores riesgos de convertirse en víctimas durante su edad adulta.

La tolerancia social de la violencia hace difícil que la mujer denuncie el abuso físico y sexual y por tanto la información estadística se hace cuestionable. Por otro lado, los profesionales de la salud, debido a su orientación eminentemente biomédica, no indagan en las mujeres que atienden, no le dan la debida importancia, porque consideran que es un asunto privado y las mujeres que han sido violentadas sexualmente evitan hacer una denuncia por cuanto no confían en los proveedores de salud, ni en los que imparten justicia.

Alrededor del mundo, al menos una mujer de cada tres ha sido agredida o coaccionada sexualmente, o ha sido víctima de alguna otra forma de abuso sexual alguna vez en su vida, y el abusador con frecuencia es un miembro de su propia familia.

Una de las formas más comunes de violencia contra las mujeres es el abuso por parte de sus maridos o parejas íntimas, quienes la ejercen como una forma de control sobre ellas. La coerción sexual existe como un continuo, desde la violación forzada hasta otras formas de presión que empujan a las niñas y mujeres a tener sexo en contra de su voluntad. Para muchas mujeres la iniciación sexual fue un hecho traumático acompañado de fuerza y miedo.

La violencia existe desde siempre, pero recién en las ultimas tres décadas del siglo XX se le empieza a tratar en forma abierta, lo que originó la elaboración de políticas públicas en algunos países luego de las Conferencias de El Cairo y Beijing.

Dado que la violencia sexual es un problema de salud pública y de derechos humanos y que esta agresión contra la mujer provoca graves consecuencias físicas, mentales y sociales, así como graves secuelas en la vida sexual y reproductiva, el Comité de Derechos Sexuales y Reproductivos de FLASOG quiere ofrecer a los lectores de este reporte de consultoría una relación de buenas prácticas en la prestación de servicios para la atención de víctimas de violencia sexual que se están dando en América Latina y El Caribe, no sin antes agradecer a los doctores José David Ortiz Mariscal de México y Cristiao Rosas de Brasil por sus excelentes aportes a esta publicación.


07 Marzo 2011

La población de América Latina y El Caribe ha cambiado en su estructura durante las últimas décadas, sin embargo los/as adolescentes constituyen una proporción importante de esa población, que supera el 20%.

En una sociedad con patrones culturales tradicionales, como la latinoamericana, ni la familia, ni la escuela, ni en general la sociedad acepta fácilmente la idea de la sexualidad en la adolescencia. Por esa razón no se educa a los adolescentes sobre la vida familiar o sexual, solamente se les da una educación insuficiente y sin relación con sus necesidades reales. Asimismo, las adolescentes raramente acceden a los servicios de salud reproductiva y anticoncepción.

La sexualidad de las adolescentes se caracteriza por la dificultad de acordar un modelo de comportamiento con sus parejas, así como por relaciones inestables, conflictos emocionales, secretos, actitudes rebeldes y, con frecuencia, relaciones sexuales no protegidas, especialmente en los primeros momentos de su actividad sexual. Asimismo, las adolescentes se ven expuestas con frecuencia a la Violencia Basada en Género (VBG) y especialmente a la violencia sexual. Consecuencia de estas condiciones, muchos embarazos no deseados se producen en el curso de la adolescencia, cuando las muchachas y sus parejas inician su actividad sexual sin tener en cuenta la necesidad de la anticoncepción, o sin haber tenido acceso a servicios apropiados.

Con frecuencia las adolescentes en América Latina no usan métodos anticonceptivos, a pesar que una importante proporción de ellas los conoce. Es preocupante que muchas de las que usan el método del ritmo no conozcan adecuadamente el período fértil.

Las tasas de fecundidad de las adolescentes no han disminuido en forma importante durante los últimos 20 años. Mientras que la fecundidad en las adultas disminuye por el uso de métodos anticonceptivos, en las adolescentes sucede principalmente por la postergación de la primera unión, o se mantiene más o menos estable.

En América Latina y El Caribe existe una proporción importante de jóvenes que inician precozmente su vida sexual en condiciones no planeadas y no adecuadas, lo que deriva en una alta proporción de embarazos no deseados, así como en un mayor riesgo de contraer ITS/VIH/Sida. Muchos de los embarazos que ocurren en niñas menores de 15 años son producto de una violación sexual, practicada por integrantes de la familia o personas allegadas a la misma.

En 1993 UNICEF reportó que en el Perú, el 60% de los embarazos en niñas de 12 a 14 años tenía su origen en el incesto o en la violación, constituyéndose en una manifestación extrema del abuso sexual. De otro lado, en un grupo focal realizado en 1998, Pathfinder encontró que el 90% de los embarazos en niñas de 12 a 16 años atendidas en la Maternidad de Lima fueron consecuencia de violación, en la mayor parte de casos sucedida en el ambiente intrafamiliar.


05 Diciembre 2011

Objetivos: Socializar y discutir las investigaciones recientes sobre el estado actual de los servicios de planifcación familiar y su relación con las cifras de mortalidad materna a fn de consensuar una propuesta guía para su uso en el sector público.

Metodología: Se convocó tres Foros Regionales con la participación de un grupo de expertos a nivel nacional y un grupo de expertos a nivel de cada una de las tres regiones involucradas en la intervención (Arequipa, Piura y Ucayali). Se consensuó el contenido temático y la metodología a seguir en el desarrollo del evento. Los contenidos se centraron en: una revisión de los Derechos Sexuales y Reproductivos, los resultados de la Encuesta ENDES 2010, las cifras de mortalidad materna recientemente procesadas por la Dirección General de Epidemiología del Ministerio de Salud, la evaluación de la mortalidad materna, la planifcación familiar y de la Mesa de Concertación para la Lucha Contra la Pobreza a nivel regional. Cada uno de estos contenidos fue expuesto por los expertos y después se abrió un espacio para preguntas, respuestas, opiniones, comentarios y críticas, luego de las cuales se sucedieron aportes y propuestas. Resultados: Hubo una amplia participación de los representantes de muchas instituciones luego de lo cual se pudo obtener que existen evidentes avances en lo referente a salud sexual y reproductiva, particularmente en la atención prenatal, atención institucional del parto y otras intervenciones obstétricas que han permitido reducir la Razón de Muerte Materna en los últimos 10 años; sin embargo existen brechas a superar en la atención obstétrica entre los grupos vulnerables y en las actividades de planifcación familiar, dado que la fecundidad no ha bajado según el deseo de las mujeres, las adolescentes se siguen embarazando en cifras altas, hay un número importante de embarazos no deseados y como consecuencia las cifras de aborto inseguro son alarmantes. Conclusión: Si se produce un fortalecimiento de las actividades de planifcación familiar podemos cumplir con las metas del milenio en relación al acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva, sin discriminación y reducir aún más la razón de mortalidad materna.