Sin pedir permiso

El importante rol que cumplen padres y madres en la formación de habilidades para la vida, incluidas las vinculadas al enamoramiento y la sexualidad, no debería ser puesto en duda. Por eso preocupa que, aún en la actualidad, estos temas sean considerados tabúes en los hogares peruanos.

El despertar sexual va a llegar sin que nada se le interponga y colocar en una situación de toma de decisiones también a mamá y papá. Podemos identificar claramente dos alternativas: hacerse “de la vista gorda” y eludir el tema y la conversación, o, de manera opuesta, brindar información de manera comprensiva, y hasta facilitar el acceso a, por ejemplo, métodos anticonceptivos, entre ellos el condón, que permitan una decisión informada en hijos e hijas, incluso la de retrasar el inicio sexual. Por supuesto que la alternativa que se elija implica retos y traerá consecuencias positivas o negativas. En la primera, dejar pasar el tema suele ser más cómodo, pero es una oportunidad perdida. Por otro lado, brindar información y medios de prevención, tarea nada fácil, implica mejorar la calidad de información y trabajar mitos y prejuicios, pero sin duda mejorará nuestra relación y capacidad de prevenir o minimizar efectos adversos.

Las opciones son claras y cualquiera que se tome será parte del estilo de crianza que asumamos respecto de la sexualidad. Lo que nunca conseguiremos, pese a lo que muchos crean o aspiren, es una solicitud de autorización para sostener relaciones sexuales por parte de hijos e hijas. La actividad sexual se sostiene sin pedir permiso.

Con toda seguridad, amiga y amigo lector, ni siquiera entre quienes ya somos adultos, se pidió permiso nunca para iniciarse o sostener relaciones sexuales. Eso ha sido siempre así y no tiene visos de cambiar ya que se trata de decisiones íntimas en las cuales difícilmente una tercera persona estará presente al tomar la decisión.

Pues ,entonces, a pesar de las prohibiciones sociales, familiares y hasta legales –como actualmente se tiene de las relaciones sexuales consentidas en esta etapa de la vida–, ellas suceden y por qué no decirlo causan felicidad y realización. Por ello, sugiero hacer algo que sí marcará la diferencia: como padres y madres asumamos la tarea de brindar buena información, escuchar activamente sin juzgar errores y aciertos, y avancemos en facilitar medidas de prevención que se puedan incorporar a la vivencia sexual.

Todo ello seguro que permitirá acercar a las y los adolescentes mucho más al espacio familiar, demarcar de manera más democrática los límites y sin duda generará una esfera más comprensiva en una edad evolutiva en la cual sucede, con mayor facilidad, conflicto con la autoridad familiar.

No olvidemos la urgencia de una buena educación sexual en las escuelas, una deuda con nuestros adolescentes, la cual pueda también incorporar a madres y padres en la construcción de una nueva forma de asumir este reto.

*Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos.

Fuente: http://www.larepublica.pe/

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Visto 1841 veces Modificado por última vez en Miércoles, 28 Agosto 2013 14:53