14 Septiembre 2010

Desde la Conferencia de El Cairo la salud sexual y reproductiva tiene un enfoque integral y abarca todo el ciclo de vida de las personas: niños, adolescentes, adultos y adultos mayores. Para mantener o conservar la salud sexual y reproductiva se requiere de múltiples acciones de promoción, prevención, recuperación y rehabilitación que sean específicas en cada una de las etapas del ciclo de vida, de acuerdo a las necesidades cambiantes de las personas.

La salud sexual consiste en disfrutar la sexualidad sin el riesgo de padecer violencia o adquirir alguna enfermedad o de tener un embarazo que no se ha planeado o no se ha deseado. La salud reproductiva incluye la capacidad de las personas para tener una vida sexual segura y satisfactoria y reproducirse de acuerdo a su libertad para decidir cuando, como, con quien y con qué frecuencia hacerlo.

Preservar la salud sexual y reproductiva requiere la existencia de servicios de atención integral que se basen en el pleno respeto de los derechos humanos, con enfoque de género e interculturalidad. Esto significa, además, que los servicios debieran garantizar información y educación sobre salud sexual y reproductiva, acceso a la metodología anticonceptiva y planificación familiar, detección y manejo de las infecciones de transmisión sexual/VIH/SIDA, atención prenatal, atención calificada del parto y postparto, cuidados del recién nacido, prevención del aborto inseguro, atención humanizada del aborto y atención de la infertilidad. Es dentro de este panorama que las actividades de anticoncepción y planificación familiar deben cumplir su cometido, de ayudar a las personas a alcanzar su fecundidad deseada y contribuir a su desarrollo dentro de una sociedad cada vez más exigente y competitiva.

Artículo extraído de la
Revista Peruana de Ginecología y Obstetricia