04 Agosto 2016

La descripción de factores de riesgo asociados a la debilidad de los controles domésticos (presencia y efectividad de los cuidadores) permite una aproximación teórica y aplicada para estudiar contextos de vulnerabilidad y establecer elementos para la prevención de violaciones sexuales. Este documento busca i) describir los elementos que los actores estatales y de la sociedad civil locales identifican como centrales para la prevención de la violencia sexual y violaciones sexuales, en el departamento de Madre de Dios, en la Amazonía peruana; ii) contrastar aquellos elementos con el modelo teórico de los controles domésticos; y, iii) plantear, a través de ese contraste, líneas generales de intervención que puedan ser testadas en estudios posteriores, que busquen elementos que puedan ser factores de reducción de riesgos efectivos para la violencia sexual y violaciones sexuales. 

17 Enero 2014

La violencia sexual contra las mujeres aparece en la Amazonía peruana como una práctica extendida y constante, de alta prevalencia, pero con un severo problema de subregisto. Esta investigación muestra la importancia del fenómeno de la violencia respecto al embarazo de mujeres adolescentes en el distrito y caserío de Mazán, al noroeste de la Amazonía peruana. Se demuestra que si bien el embarazo está asociado al desconocimiento e inaccesibilidad de métodos anticonceptivos y a barreras de educación en salud, la violencia resulta también una variable muy importante para explicar ese fenómeno.

04 Julio 2006

El Observatorio del Derecho a la Salud, del Consorcio de Investigación Económica y Social (CIES), busca promover la capacidad de vigilancia social de las políticas y programas de salud, considerando la incorporación del enfoque de género y el cumplimiento de los compromisos de derechos humanos en salud, con énfasis en la salud sexual y reproductiva.

La violencia sexual contra las mujeres es un problema de salud pública, ya que además de causar lesión física inmediata y angustia,también contribuye a aumentar el riesgo de las mujeres de tener mala salud en el futuro. Ello determina la necesidad de que el tema reciba una atención especial por parte de los y las profesionales de la salud y de disciplinas relacionadas.

Este estudio surge de la iniciativa de la Mesa de Vigilancia Ciudadana en Derechos Sexuales y Reproductivos, a partir del testimonio de una adolescente de 17 años que fue violada y acudió a un hospital de la gran Lima.

25 Agosto 2009

El 18 de julio del 2008, los Vocales integrantes de las Salas Penales Permanentes, Transiorias y Especial de la Corte Suprema de Justicia de la República, reunidos en IV Pleno Jurisdiccional y al amparo del artículo 116 del Téxto Único Ordenado de la Ley Orgánica del Poder Judicial, adoptaron el Acuerdo Plenario Nº 4-2008/CJ-11 (Publicado en el Diario Oficial El Peruano el 3 de noviembre del 2008), que establece criterior interpretativos para la aplicación del Art. 173º inciso 3 del Código Penal, referente al delito de violación sexual de menor de edad entre 14 a 18 años.

En el año 2006, la Ley Nº 28704 modificó el Código Penal estableciendo un sub tipo penal agravado del delito de violación sexual por el que se penaliza las relacione sexuales con adolescentes sin discriminar si se tratan de una violación sexual o si éstas fueron consentidas.

03 Marzo 2011

La Federación Latinoamericana de Sociedades de Obstetricia y Ginecología (FLASOG) es una institución sin fines de lucro, que agrupa a las instituciones (sociedades, asociaciones o federaciones) científicas que en América Latina se consagran al proceso de la  Obstetricia y Ginecología.
 
Desde el año 2002, FLASOG ha asumido el compromiso de defender los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres de América Latina, centrando su intervención en los siguientes aspectos:

Derecho a una vida sexual libre de violencia, sin el riesgo de contraer una infección de transmisión sexual (ITS) o de un embarazo no deseado.
Derecho a una maternidad saludable y segura.
Derecho a regular la fecundidad, que incluye la anticoncepción de emergencia.
Derecho a interrumpir el embarazo dentro del marco de la ley en cada país.
Derecho a la información sobre salud sexual y reproductiva.
Derecho al acceso de servicios de salud sexual y reproductiva.

En base a este mandato, y reconociendo que la violencia sexual es un grave problema de vulneración de los derechos humanos, especialmente de las mujeres, y se constituye en un grave problema de  salud pública para la gran mayoría de los países de América Latina y el  Caribe, es que el Comité de Derechos Sexuales y Reproductivos de la FLASOG, con el apoyo de la Oficina Regional del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA-LACRO), convocó a un concurso para alentar algunas iniciativas que se han implementado o se vienen  implementando para atender, prevenir o erradicar la violencia sexual en la región ó para apoyar a las víctimas de violencia sexual, y que puedan ser compartidas como buenas prácticas que redunden finalmente en la mejora de la calidad de vida y desarrollo de las mujeres de la región.

El objetivo de este concurso fue identificar y otorgar reconocimiento a iniciativas innovadoras en la región de América Latina y El Caribe en el campo de la investigación, diagnóstico situacional, o intervención comunitaria en relación con la atención integral, prevención y erradicación de la violencia sexual contra las mujeres, así como el apoyo a víctimas de violencia sexual.

Para efectos del concurso los/as participantes podían ser organizaciones, grupos de profesionales o personas. Los/as participantes concursaron con una investigación, diagnóstico situacional, o intervención comunitaria realizada en algún país de América Latina y El Caribe orientados a la atención integral de víctimas de violencia sexual en los servicios de salud, acciones educativas y/o sanitarias para la prevención, o acciones de apoyo a víctimas de violencia sexual.

El concurso fue anunciado y difundido a través de las páginas web y bases de correos electrónicos de la FLASOG y de las Sociedades de Ginecología y Obstetricia de los países de América Latina y el Caribe, con la participación de los representantes de cada país en el Comité de Derechos Sexuales y Reproductivos. Asimismo se comunicó sobre el concurso a diversas instituciones del continente. Se fijó como plazo para la recepción de los trabajos el 15 de octubre de 2010.

Los trabajos recibidos se identificaron por seudónimos utilizados por sus autores/as, que en archivo aparte adjuntaron sus nombres. Cada trabajo fue enviado a un Jurado Calificador compuesto por las doctoras Desireé Mostajo de Bolivia, Diana Galimberti de Argentina, Marina Padilla de Gil de El Salvador, Ruth De León de Panamá y Sandra Vásquez de Argentina.

El Jurado Calificador tuvo el tiempo suficiente para revisar y calificar cada trabajo utilizando un patrón pre-elaborado, sin conocer a los/as autores/as y luego, separadamente, cada integrante envió su dictamen, el mismo que fue procesado conjuntamente con los otros cuatro y dio lugar a un ranking. Fueron recibidos cinco trabajos, los mismos que son publicados en este Reporte en estricto orden de méritos, determinado por el Jurado Calificador, a cuyas integrantes les expresamos nuestro profundo agradecimiento por su invalorable ayuda.

Esperamos que la publicación de estos trabajos no solo sirva para enriquecer el bagaje científico y humanístico en relación a  la violencia contra la mujer, sino que además, estas experiencias puedan ser utilizadas como ejemplo de buenas prácticas a incorporar en el manejo de las víctimas de violencia sexual y como estímulo para reportar todas aquellas iniciativas que se vienen desarrollando en el continente para proteger a las mujeres latinoamericanas.


03 Marzo 2011

La Organización de las Naciones Unidas (UNO) definió la violencia contra las mujeres como “cualquier acto de violencia basado en género que resulta en daño físico, sexual o psicológico o sufrimiento de las mujeres, incluyendo las amenazas de tales actos, coerción o deprivación arbitraria de la libertad, sea que ocurra en la vida pública o privada”.

Estos actos incluyen abuso sexual contra las niñas, violencia relacionada a la dote, violación que incluye la violación marital y las prácticas tradicionales de abuso contra las mujeres, tales como la mutilación genital femenina. También incluye acoso sexual e intimidación en el trabajo y en la escuela, tráfico de mujeres, prostitución forzada y violencia perpetrada o condonada por el Estado, tal como la violación durante la guerra.

Vivir una vida sexual sin violencia es un derecho humano básico; sin embargo en todos los países la violencia expresada en diversas formas afecta a las mujeres de los diferentes grupos. Las mujeres que se encuentran más desamparadas y las que viven en escenarios de disturbios civiles, conflictos o guerra corren aún mayor riesgo de padecer la violencia. La edad no es una barrera que evita la violencia, puesto que las niñas, las adolescentes y las mujeres adultas pueden sufrir lesiones físicas y sicológicas y, en casos extremos, la muerte. Sin embargo, son las mujeres en edad reproductiva las que quizás afrontan las mayores consecuencias. Si la mujer es víctima de violencia puede sufrir repercusiones que duran toda la vida, y las que padecen abuso durante la niñez corren aún mayores riesgos de convertirse en víctimas durante su edad adulta.

La tolerancia social de la violencia hace difícil que la mujer denuncie el abuso físico y sexual y por tanto la información estadística se hace cuestionable. Por otro lado, los profesionales de la salud, debido a su orientación eminentemente biomédica, no indagan en las mujeres que atienden, no le dan la debida importancia, porque consideran que es un asunto privado y las mujeres que han sido violentadas sexualmente evitan hacer una denuncia por cuanto no confían en los proveedores de salud, ni en los que imparten justicia.

Alrededor del mundo, al menos una mujer de cada tres ha sido agredida o coaccionada sexualmente, o ha sido víctima de alguna otra forma de abuso sexual alguna vez en su vida, y el abusador con frecuencia es un miembro de su propia familia.

Una de las formas más comunes de violencia contra las mujeres es el abuso por parte de sus maridos o parejas íntimas, quienes la ejercen como una forma de control sobre ellas. La coerción sexual existe como un continuo, desde la violación forzada hasta otras formas de presión que empujan a las niñas y mujeres a tener sexo en contra de su voluntad. Para muchas mujeres la iniciación sexual fue un hecho traumático acompañado de fuerza y miedo.

La violencia existe desde siempre, pero recién en las ultimas tres décadas del siglo XX se le empieza a tratar en forma abierta, lo que originó la elaboración de políticas públicas en algunos países luego de las Conferencias de El Cairo y Beijing.

Dado que la violencia sexual es un problema de salud pública y de derechos humanos y que esta agresión contra la mujer provoca graves consecuencias físicas, mentales y sociales, así como graves secuelas en la vida sexual y reproductiva, el Comité de Derechos Sexuales y Reproductivos de FLASOG quiere ofrecer a los lectores de este reporte de consultoría una relación de buenas prácticas en la prestación de servicios para la atención de víctimas de violencia sexual que se están dando en América Latina y El Caribe, no sin antes agradecer a los doctores José David Ortiz Mariscal de México y Cristiao Rosas de Brasil por sus excelentes aportes a esta publicación.


12 Septiembre 2007

En este año la Red Peruana de Mujeres Viviendo con VIH- RPM+ cumple 14 años de activismo reconocido a nivel nacional e internacional que puede entenderse bajo las consignas de: Lucha y Resistencia.

Lucha porque aún persiste una serie de contradicciones y olvidos de la situación real de la Mujer Viviendo con VIH en el telón que encubre la comprensión de una epidemia concentrada en nuestro país.

Resistencia porque solo desde y para ellas, Mujeres Viviendo con VIH, es posible encaminar respuestas sociales que incluyan la integralidad de una respuesta sin ignorar las otras poblaciones expuestas en el marco de un sistema violento y patriarcal.