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Las caídas de Cipriani

Atrás han quedado los días en que Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima, primer cardenal del Opus Dei, era un personaje influyente en el Perú y el Vaticano. Durante el papado de Juan Pablo II (1978-2005) esta milenaria iglesia asumió una dirección conservadora, siendo el Opus Dei la orden más influyente en la Curia Romana. Este papa, precisamente, lo nombró obispo auxiliar de Ayacucho en 1988 y luego arzobispo de Lima y primado en el Perú en enero de 1999. De allí su poder, lo que agrandó su inmodestia. La influencia del Opus Dei en los asuntos de la iglesia continuó bajo el papado de Benedicto XVI a la muerte de Juan Pablo II el 2005, hasta que Benedicto XVI renunció en medio de escándalos de abusos sexuales no denunciados debidamente el 2013.

Cuando el Opus Dei y Cipriani mantenían su influencia en Lima, el arzobispo sorprendió a la comunidad católica y universitaria iniciando una maniobra donde Roma desconocía los estatutos de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) e iniciaba un juicio reclamando la herencia del benefactor José de la Riva Agüero, con cuya fortuna se fundó esta prestigiosa casa de estudios en 1917.

Si bien la PUCP rechazó esta posición del Vaticano, que cuestionaba su título de universidad pontificia, y logró contener la ofensiva jurídica, el caso es que la universidad vio sus bienes congelados y debió desarrollar una estrategia de defensa, pero sin renunciar a defender sus Estatutos, que son compatibles con las leyes universitarias y la Constitución. Uno de los puntos más importantes en litigio es que la Asamblea Universitaria, entidad rectora donde participaban cinco obispos, elegía a un rector.

El orgulloso obispo Cipriani, respaldado por su poderosa orden, seguro de sus conexiones en Roma, mantuvo firme su posición y se negó a negociar. El cardenal peruano era apoyado por poderosas personalidades de las elites peruanas como Dionisio Romero Seminario, del grupo El Comercio, y de las distintas expresiones de la derecha, incluyendo el Sodalicio de la Vida Peruana (SVC), orden conservadora fundada por el peruano Luis Figari, tanto más importante en el Perú y Chile que el propio Opus Dei, pero con menores influencias en el Vaticano. Cabe remarcar que Cipriani tenía actividades periodísticas como columnista de El Comercio y director un programa radial sabatino en RPP denominado “Diálogos de fe”.

Desde el 2013, hasta hace unos días, se han sucedido una serie de caídas que debilitan al otrora poderoso arzobispo. He aquí el recuento.

13 de agosto del 2013. Primera caída. El Vaticano, sacudido por escándalos de abusos sexuales a niños que no fueron investigados oportunamente, ni sancionados con severidad, nombra como Papa a Francisco I, Jesuita, obispo argentino al cual Cipriani no respeta.

15 de octubre del 2013. Segunda caída. Por orden del papa, el cardenal Tarcisio Bertone, uno de los soportes de Cipriani en Roma, sale del Secretario de Estado del Vaticano. A partir de ese momento se asienta la autoridad de Francisco I y el Opus Dei y Cipriani comienzan a perder influencia.

10 de agosto del 2015. Tercera caída. Una noticia sacude Lima y poco después de la vuelta al mundo. Cipriani es acusado por utero.pe de plagiar en un documento al propio papa Benedicto XVI. El Comercio comprueba el plagio y, para mantener la consistencia de sus políticas internas, se ve obligado a separarlo como columnista.

Octubre 2015.Cuarta caída. Luis Figari, fundador del SVC es acusado de pedofilia. Figari se refugia en una casa de la orden en el Vaticano. Mientras tanto en el Perú arrecian las denuncias de abuso sexual y sometimiento de niños a extrañas pruebas de obediencia narradas en el libro Mitad Monjes y Mitad Soldados de Pedro Salinas. Cipriani defiende al cuestionado Figari, le da el beneficio de la duda y demora las denuncias. A partir de este momento Cipriani pierde liderazgo incluso dentro del propio Opus Dei, que lo percibe como un pasivo.

30 de julio del 2016. Quinta caída. Desafortunada declaración radial e RPP de Cipriani donde, en relación al aborto de las niñas, afirma temerariamente que “la mujer se pone como en un escaparate provocando.” La declaración desata una tormenta política y ayuda a convocar una multitudinaria marcha, mayor que las Marchas por la Vida organizadas por la derecha religiosa, convocando a más de 100,000 manifestantes, en su mayoría mujeres, que reclaman justicia contra el maltrato y el feminicidio.

12 de agosto. Sexta caída. El Vaticano instruye a cinco obispos de la Asamblea Episcopal reintegrarse a la Asamblea Universitaria de la PUCP, decisión que se toma prescindiendo de la opinión de Cipriani y que resulta de diálogos directos en el Vaticano de las autoridades de la PUCP con una comisión de cardenales.

22 de Agosto. Séptima caída. Juzgado ordena entrega gratuita de la “píldora del día siguiente, luego de que Cipriani y diversas organizaciones conservadoras religiosas impidieran su distribución, criticando el uso del Estado de estas formas de prevención del embarazo. “

A esta caída, muy probablemente, seguirá otra: el retiro de Cipriani del arzobispado de Lima.

En suma, Cipriani anda de mal en peor y cada vez son más frecuentes sus tropiezos. En un plazo relativamente corto, como si tratara de un via cruxis de la última etapa de su vida (falta poco para que deje el purpurado por límite de edad u orden de Roma), ocurren sucesos donde pierde o mete la pata y se diluye inexorablemente su poder. Más generalmente, se puede afirmar que esta trayectoria declinante de quien fuera líder fulgurante del conservadurismo católico indica también una pérdida de influencia de la derecha católica en el Perú.

Artículo tomado de otramirada.pe [25.08.2016]

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