Lo que ellas no quieren

Hay muchas cosas que las mujeres anhelan respecto de su sexualidad y reproducción. Por ejemplo, tener relaciones sexuales cuando se sienten motivadas, tener a sus hijos/as cuando sientan que están listas y preparadas –y que sean producto también del placer–, conocer mejor su cuerpo para así explorar todo su potencial sexual, encontrar una pareja que las acompañe de manera democrática y comparta las labores de la casa, incluyendo la crianza de los hijos/as, y la lista podría ser muy larga, pero creo que estas son las demandas básicas que durante estos años escucho a cientos de mujeres. Pero ellas también tienen claro lo que no quieren. Por ejemplo, no quieren la violencia en sus vidas, no quieren celos asfixiantes, no quieren embarazos producto de violaciones, no quieren triple jornada de trabajo que las deja sin fuerzas para disfrutar de lo bueno que la vida puede darles, no quieren ir a la posta o al servicio de salud y que no haya métodos anticonceptivos, no quieren que les nieguen atención cuando toman la difícil decisión de interrumpir un embarazo por razones terapéuticas, no quieren ser botines de guerra ni víctimas de violación sexual, no quieren que se les ligue las trompas sin haberlo autorizado.

Amigo y amiga lectora, me tomo la licencia en este artículo para hablar específicamente de las mujeres, no porque piense que los hombres no tengan necesidades o anhelos en su sexualidad, sino que no puedo, como profesional de la salud y ciudadana, abstraerme del contexto que vivimos, donde temas que han afectado los derechos de las mujeres en el campo de la sexualidad y la reproducción se han colocado en la opinión pública.

Las mujeres son el 50% de la población nacional, aquellas en edad fértil (15 – 49 años) llegan a más de siete millones de ciudadanas, y todas merecen que se les brinde toda la información y que se obtenga su consentimiento para usar o no un método anticonceptivo, para someterlas a una intervención quirúrgica, para parir de una determinada manera, respetando sus tradiciones, sin poner en riesgo sus vidas. Todas las mujeres sin discriminación merecen el respeto de sus derechos. Los cuales no pueden ponerse en juego por pensamientos y políticas que consideran a las mujeres seres sin capacidad para tomar decisiones y que responden a intereses económicos y/o morales, religiosos particulares y personales. Los intereses de las mujeres y sus aspiraciones sexuales y reproductivas, en un país democrático, deben estar por encima. Todo aquello que fue negativo y recortó derechos no puede volverse a repetir y ahí las y los invito a estar vigilantes.

*Centro de promoción y defensa de los derechos sexuales y reproductivos.
rossina@promdsr.org 

Fuente: http://www.larepublica.pe

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *