¿Cree realmente el Cardenal en Dios?

¿Cree realmente el Cardenal en Dios? Foto: ojo.pe

Cada cierto tiempo "nuestro" cardenal asume que alguna clase de cielo le pertenece. Vemos así cómo la copia de un cristo después de la política naranja, limeña y bajo la ilusión de un parnaso que no existe, ensaya y comparte "sabiduría". Si debatimos comentarios tan primarios e inútiles que deberían limitarse a quienes quieran escucharlos entre sus muros sagrados (entre ellos su gran visión de la mujer en la sociedad... camisas planchadas, floreros en la mesa, una preocupación humana porque la ropa esté limpia...) podríamos redundar y resbalar en la misma boca enmohecida que los produce.

La última de Cipriani siempre será la última de Cipriani, sin embargo sus frases tienen la característica de ser un eco que se repite como una larva deslizándose por la sien. Indignación le llaman.

Los derechos humanos son una cojudez (bis) no todos podemos ignorarlo. Una cojudez, sí, claro, pero recoge del cuerpo destruido de un hombre torturado y sin derechos lo necesario para los pilares su iglesia y el repetitivo discurso de su moral. Las frases del cardenal... pudo decirlas hace algunos años, o escribirlas pero siempre regresarán para ir desechando un retrato agusanado que nos obligan a cargar a pesar de ser una país laico. Cipriani siempre estará de moda. Siempre dará qué hablar el hecho de que un hombre que representa a la iglesia no haga más que decepcionar a quienes lo escuchen hasta el desprecio. El poder manipula a los creyentes y al parecer nunca dejará de ser amparado por el estado a pesar de la ruina moral que la iglesia se niega a afrontar para ser mejor casa para quienes asisten a ella y buscan lo que sus "autoridades" no pueden dar: fe, paz, reconciliación, perdón y más, no mientras no reconozcan y denuncien sus propios pecados.

No debe haber nada más antagónico a Dios que algunos de sus fieles personajes religiosos. Queda preguntar si ellos, cómodos dentro de la política nociva de la fe que manipulan y con la que engullen presupuestos del estado, creen realmente en Dios. No hay alma más seca que la de los seudo testigos "vivos" de un Cristo del que se alimentan como gusanos henchidos del poder que hereda una imagen tan fuerte y poderosa como el cuerpo muerto y eterno de lo sagrado.

Fuente: Diario16

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Visto 886 veces Modificado por última vez en Viernes, 21 Marzo 2014 16:13