La imagen común que las personas tienen de los “conservadores” refiere sobre todo a su figura clásica. La imagen de un grupo de sujetos que forman comunidades sectarias o grupos herméticos, con codificaciones crípticas y rituales secretos, viene a la mente con rapidez. Al mismo tiempo, se suele asociar a los “conservadores” con grupos fundamentalistas o extremistas que están fuera del sistema, que marchan a contracorriente de las formas de la democracia o que pretenden un regreso a las maneras arcaicas de relaciones sociales (divisiones estamentales, gobiernos aristocráticos, formas de racismo, etcétera).
Sin embargo, la estructura de los grupos conservadores es más compleja y más difícil de comprender.
No se trata simplemente de fundamentalistas que buscan restaurar un “antiguo régimen”, sino de grupos que estando insertos en las estructuras de la democracia, utilizando sus instrumentos y sus procedimientos, buscan instaurar ideas y posturas que reafirman la unión entre Estado e Iglesia, que asumen que la familia monogámica heterosexual con mandato reproductivo es la única posibilidad y que están en contra de los diferentes métodos anticonceptivos, el matrimonio entre personas del mismo sexo y la despenalización del aborto (entre otros temas). Estos movimientos han crecido con fuerza en los últimos años en América Latina y tienen en el Perú un núcleo importante de acción y coordinación a nivel continental; grupos que reciben apoyo de organizaciones conservadoras internacionales y de diferentes instancias de poder político y económico en el Perú.




For 30 years the United States Agency for International Development (USAID) has been the primary foreign donor to health programs in Peru. In 1998 alone it provided $21 million to Peru’s public health sector, making up approximately one fourth of the bi- and multilateral financial aid in this area. 1 A significant portion of USAID’s funding has been directed to reproductive health, with a focus on family planning. For example, between 1994 and 1998, USAID provided $85 million to family planning activities,2 or three quarters of all of its reproductive health aid to Peru. USAID’s support has contributed significantly to improving the reproductive health and rights of people living in poverty in Peru, particularly women.
La conquista de nuestros derechos sexuales y reproductivos ha sido fruto de un largo recorrido histórico, que ha comprometido la vida y el bienestar de muchas personas. La consecución de estos derechos nos permite expresar libremente nuestra orientación sexual, disfrutar de la sexualidad y del sexo sin consecuencias adversas como un embarazo o deseado o una infección de transmisión sexual. Y aunque pareciera de sentido común que ninguna persona puede verse negada de contar con estas prerrogativas, en la realidad miles de personas no cuentan con estos elementales derechos debido a su sexo, orientación sexual, situación social, raza, lengua, nivel educativo u otros factores.
Desde 1924 en que el Código Penal admitió la interrupción del embarazo en casos en que la vida de la gestante estuviera en riesgo o si su salud pueda sufrir un daño grave y permanente, ha habido un largo silencio en torno a este tema.