¿Y la seguridad sexual…?

Uno de los aspectos más importantes que acompañan a la humanidad en establecer cualquier tipo de relación es la confianza. En ello se fundamenta la convivencia en general,  también  las relaciones de pareja y las sexuales, por supuesto.

Cuando conocemos a alguien, partimos de este acto de confianza y dejamos que la atracción física y sexual fluya y se encamine, ya sea en un encuentro sexual pasajero o en el inicio de una relación más duradera. Eso se va determinando después, con el pasar del tiempo.

Muchas veces escuchamos que la juventud es irresponsable porque no planifica bien sus relaciones, pero la pregunta es si las personas adultas sí lo hacen. Es decir, ¿acaso los adultos marcan en su agenda o calendario el día y hora en que tendrán un encuentro sexual? Eso no es real, excepto en los tratamientos de fertilidad y ahí tenemos los testimonios de lo estresante que puede ser esta dinámica.

Las relaciones sexuales no se acuerdan tal como ir al cine o visitar a una amistad. Suelen ser no planificadas. Sin embargo, no todo es imprevisto, tanto en las relaciones estables como en los encuentros casuales, seamos jóvenes o no, es posible acordar los términos en los cuales el encuentro sexual tendrá lugar, qué método utilizar para evitar un embarazo o una infección, quién lo usará, qué tipo de caricias o palabras no nos gusta y cuáles sí y, hoy más que nunca, qué medidas de seguridad tendremos en cuanto al lugar.

Por ello, la seguridad sexual también incluye que no suframos violencia como parte del acto sexual, que tengamos la confianza en que no nos harán daño. En un mundo en el cual muchas formas de violencia se toleran y hasta justifican, necesitamos un cambio radical. Un cambio donde el sexo y la seguridad vayan de la mano y sean también excitantes.

Por Rossina Guerrero
Psicóloga de Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos.
rossina@promdsr.org

Tomado de: http://www.larepublica.pe

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