El Derecho a una vida libre de violencia

El contexto

Somos una sociedad adormecida frente a la violencia basada en género. Es inexplicable que no reaccionemos como sociedad para transformar esta lamentable realidad que se traduce cotidianamente en alarmantes cifras de violación sexual[1], embarazo adolescente[2] y trata de personas con fines de explotación sexual,[3] por mencionar algunas de las más graves formas de violencia basada en género en el país.

Esta situación, más allá del horror que nos genere, nos debe impulsar a revisar las razones de fondo que la motivan: el arraigo de estereotipos machistas, que se traducen en las desiguales relaciones de poder al interior de las familias y las comunidades, lo que decanta en violencia real.

Sin embargo, en este contexto, lo que sucede es que se está dando cabida a la difusión de discursos que promueven el machismo y la homofobia, valiéndose del intenso miedo de reconocer que lo más probable es encontrar al agresor en nuestro entorno más próximo y confiable, pudiendo ser nuestro padre, abuelo, tío, esposo, novio, maestro, o sacerdote. Un discurso que además se niega a aceptar la inmensa diversidad de seres humanos que existen dentro de nuestra sociedad, y que a través de esta violencia se pretende mantener vulnerable y excluido, como es el caso de la población LGBT+[4].

Este letargo social, que ya está cobrando vidas, lejos de llevarnos a abordar alternativas de solución, nos tiene sumidos en una preocupante realidad. Actualmente contamos con una norma educativa obsoleta sobre educación sexual pues data del año 2009. En esa misma línea, otro tema preocupante es la arremetida contra la inclusión del enfoque de género en el nuevo Currículo Nacional de la Educación Básica, el mismo que hasta hoy corre el riesgo de dejar de implementarse. Asimismo, el Congreso ha derogado y/o modificado sendos decretos que incorporaban el enfoque de género, de derechos humanos e interculturalidad para atender de manera especializada a la población más vulnerable.[5] Mientras eso sucede en los salones del Congreso de la República, la realidad nos devuelve 45 feminicidios y 105 tentativas de feminicidio, sólo desde el 2 de enero al 31 de mayo de lo que va de este año. Sin contar los casos que no han sido denunciados, son nueve asesinatos al mes, en promedio, en los primeros cinco meses del 2017.

La impunidad

El Ministerio de la Mujer señala que en lo que va del año se ha incrementado en 25% la cantidad de denuncias contra la violencia de género en relación al año 2016.

El 28% de las víctimas muere por asfixia y el 27% acuchillada. El 58% de feminicidios ocurrió en el hogar de las mujeres, convirtiéndose así en un espacio de gran inseguridad para ellas.[6]

La ministra Romero-Lozada, hace pocos días afirmaba que “la violencia sexual aun goza de cierta impunidad en Perú”[7] y ello es realmente grave de cara al futuro, ya que el 80% de víctimas de violación sexual son niñas y adolescentes. De ellas, quienes se encuentran en mayor situación de riesgo son las que están entre los 10 y 13 años de edad. Para ellas cabe preguntarnos no solo ¿qué futuro les espera? Sino ¿Qué presente estamos construyendo?

Nuestras alternativas de cambio

Es urgente despertar de este letargo con soluciones estratégicas desde todos los sectores de la sociedad, pero es necesario que la clase política asuma con responsabilidad esa tarea.

Resulta fundamental reconocer que la violencia no es natural, ni deseable ni necesaria en ningún sentido, pues destruye vidas literal y simbólicamente. No hace sino falta voltear a ver nuestra cotidianidad para constatar que la violencia por razones de género existe. Es esa violencia la que hace que las mujeres sean asesinadas en sus casas, pero es esa misma violencia la que inicia en la escuela o en el hogar cuando reforzamos estereotipos.

Nuestras alternativas como sociedad deben ir direccionadas a apostar por la transformación cultural y ello solo inicia con la incorporación del enfoque de género, derechos humanos e interculturalidad en la escuela, los servicios de salud, y el acceso a justicia. Es solo desde una perspectiva que reconozca e incluya nuestras diferencias, que podemos empezar a construir una sociedad menos excluyente y por lo tanto menos violenta. Es la apuesta porque las niñas y los niños de hoy puedan alcanzar el derecho a una vida libre de violencia.

Columna escrita por Sara Indira Ramírez Zubillaga, politóloga integrante del equipo de fortalecimiento de capacidades de Promsex, para IUS

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[1] La violación sexual afecta principalmente a niñas y adolescentes. La violación no suele ser un hecho aislado, sino que se trata de una cadena de violencia sexual (incluye insinuaciones, tocamientos, intentos de violación y violación) que incrementa en intensidad y que inicia y culmina con la adolescencia.

El 80% de víctimas de violación sexual son niñas y adolescentes. (“Anuario estadístico de la Policía Nacional del Perú 2015”)

El umbral de riesgo está entre los 10 y 13 años de edad. (Promsex (2015): “Patrones
de victimización en casos de violación sexual a mujeres adolescentes en el Perú”.)

Solo en el 2015, 3194 niñas y adolescentes denunciaron víctimas de violación sexual ante la PNP. (“Anuario estadístico de la Policía Nacional del Perú 2015”)

La pobreza, el contexto de violencia en el hogar, la escasa protección de parte del Estado y las pocas posibilidades de desarrollo incrementan la vulnerabilidad de niñas o adolescente frente a la violencia y violación sexual.

[2] El embarazo en adolescentes es considerado un problema de salud pública y de afectación de los derechos de las niñas. Usualmente, está enfocado en niñas de 15 a 19, sin embargo, las más vulnerables y las que tienen mayor riesgo de sufrir complicaciones o morir por el embarazo y el parto tienen 15 años o menos.

En el Perú, cada día 4 niñas menores de 15 años se convierten en madres (Seguro Integral de Salud – SIS (2015): “Base de datos del SIS – Sede Central).

En adolescentes de 15 años se registra un promedio de 11 partos al día (Hoja de Datos 3. Violencia contra las Mujeres Adolescentes / Ministerio de Salud – MINSA (2015)

Durante el 2015 se registraron 1538 partos de niñas menores de 15 años (RENIEC- Registro de nacidos vivos 2015/2016.)

[3] La trata de personas con fines de explotación sexual es una de las más graves vulneraciones contra los derechos humanos.
En el Perú el 80% de las víctimas son mujeres (Observatorio de Criminalidad del Ministerio Publico 2014)

El 38.2/ de las victimas tiene entre 13-17 años y el 34% entre 18 y 24. (Observatorio de Criminalidad del Ministerio Publico 2014)

Entre el 2009 y el 2014 se registraron 2241 casos de trata de personas. (Observatorio de Criminalidad del Ministerio Publico 2014)

[4] Lesbianas Gays Bisexuales Transexuales Otrxs.

[5] Los siguientes decretos se vieron derogados y/o modificados en lo siguiente: Derogado: DL 1323 que agravaba las penas para los crímenes de odio y violencia de género. Fueron eliminados los enfoques de género, derechos humanos e interculturalidad: DL 1348 que regula el Código de responsabilidad penal de los adolescentes que al incorporar el enfoque de género buscaba garantizar situaciones de discriminación por razones de identidad de género y orientación sexual. DL 1266 que establece la organización y funciones del Ministerio del Interior, el 1267 Ley de la Policía Nacional del Perú, y DL 1325 que contemplaba un tratamiento especializado e integral para la población vulnerable en los penales en particular por razones de identidad de género y orientación sexual.

[6] Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público http://portal.mpfn.gob.pe.

[7] http://rpp.pe/politica/gobierno/romero-lozada-la-violencia-sexual-aun-goza-de-cierta-impunidad-en-peru-noticia-1056883

Impactos de la patologización: deshumanización de la sexualidad en la agenda por la igualdad de las personas TLGB

Nunca antes en el país, se le había dado tanta atención pública a la política educativa como en estos últimos meses. Durante años, la población en general, así como diversas organizaciones, han demandado al Ministerio de Educación la implementación de mejoras en el sistema educativo, y dentro de estas, no solo se plantean aspectos como la comprensión lectora o destrezas en ciencias numéricas, sino en aspectos relacionados a los valores. El gran debate se da cuando se pretende dar contenido a estos valores, cuando sí, se comprende o no, que deben traducirse en el derecho a la igualdad y no discriminación.

Lo endémica y grave que es la situación de la violencia en todas sus formas en nuestro país, y en especial la violencia de género que se ejerce contra las mujeres y personas TLGB[1] a lo largo de todo su ciclo de vida, ha puesto a la escuela en el centro de las inversiones estratégicas que los Estados deben realizar para su erradicación. La transformación de las escuelas en espacios seguros, en lugares donde niñas, niños y adolescentes aprenden y se fortalecen para que sus proyectos de vida se tornen una realidad, es un tema impostergable; si de desarrollo y lucha contra la pobreza se habla, y en ello hay bastante consenso.

La reforma educativa que se ha venido anhelando y reclamando durante muchos años  trae en el año 2016 la aprobación de un nuevo Currículo Nacional de la Educación Básica, que incorpora, entre muchos de sus enfoques, el enfoque de género; incorporando estándares mínimos en materia de educación. Por ello, plantea el deber de educar sin desigualdades de género, reforzando valores como la igualdad, la empatía y la solidaridad; proponiendo una escuela que permita comprender y atender la importancia de la sexualidad como un aspecto constitutivo del desarrollo humano.

Esta propuesta educativa permitiría, en el mediano plazo, contar con nuevas generaciones que reconocen iguales entre sí a las personas, avanzando contra la discriminación; lo cual lleva a respetar lo diverso que es la humanidad acogiendo esta diversidad como parte fundamental para pleno desarrollo humano. Ello supone, sin duda, dejar atrás el uso de la violencia y de la imposición de una sola manera de entender, reconocer y configurar lo humano; poniendo el gran desafío de erradicar mitos y estereotipos del deber ser en muchos aspectos de la vida, y en uno central: lo sexual.

Creímos por un momento que éramos una sociedad que evolucionaba, que esta modernidad y auge económico nos estaba haciendo un país distinto, donde el racismo, el sexismo, la xenofobia, y la homofobia, existían, pero ya no eran frecuentes y que casi, casi, eran cosas del pasado. Sin embargo, el debate público sobre el contenido educativo nos ha permitido observar que apenas, como se dice, se comienza a escarbar; afloran peligrosas expresiones de odio y desprecio por la existencia de determinadas personas, que llevan a plantear incluso su desaparición.

Hemos constatado, que la igualdad está lejos de ser una realidad cotidiana para quienes habitamos este país, que algunos avances han sido producto de procesos largos y costosos. En estos procesos las mujeres, las personas TLGBI, las personas afrodescendientes, la personas con discapacidad, las personas indígenas, entre otras, han ganado a mucho pulso y trabajo, el reconocimiento de algunos derechos; a veces solo de manera nominal, en papel, pero que la igualdad real es aún un pendiente, teniendo un enorme costo para nuestra sociedad.

Esta lucha por la igualdad está permeada, por supuesto, por el reconocimiento de privilegios no solo para algunas clases sociales, sino también, para algunas maneras de existir y vivir la sexualidad; para algunas maneras de ser una “buena mujer”; para algunas maneras de ser un “buen hombre” dentro de lo bueno, sano, normal y adecuado; está para la heterosexualidad con fines reproductivos, la feminidad que ensalza la maternidad y lo doméstico como único referente para las mujeres,  y la masculinidad como negación de lo femenino, como muestra de una sexualidad casi irrefrenable y una violencia que permite encauzar estos roles. Siendo todo aquello lo que salga de este patrón de normalidad, peligroso, tanto así que incluso atenta contra la democracia en nuestro país.

La censura del Ministro de Educación Saavedra, en diciembre del año 2016, por haber aprobado esta política pública educativa, es una muestra de cómo se asocia esta propuesta de negación de la ciudadanía e igualdad para mujeres y personas TLGB en nuestro país con la estabilidad de un gobierno, de una democracia.

Las dinámicas interpersonales y de socialización que se dan en la escuela son sin duda un reflejo de aquello que sucede en los diferentes espacios sociales, por ello es que es tan importante traer a luz el acoso o bullying homofóbico, como realidad cotidiana en nuestro sistema educativo. Hoy en día las escuelas vienen siendo parte de este sistema que réplica y refuerza esta violencia.

Cuba y Osores[2], al realizar un análisis de los resultados de la Encuesta de Convivencia Escolar (2013)[3], relieva que el 4.7% de quienes sufrieron violencia escolar fue de tipo homofóbica,  que el 77% de víctimas de violencia homofóbica son hombres. Señala que el identificarse como hombre es la variable que más se relaciona con esta violencia; donde más del 80% de los afectados por violencia homofóbica han sido insultados por sus compañeros, el 60% ha sido golpeado por algún compañero y más de la mitad ha sido objeto de burlas de insultos por medios electrónicos.

En los casos en que los agresores son adultos en la escuela, 32% fue objeto de violencia homofóbica con insultos, y un 28% con burlas. Un hallazgo escalofriante, es que el ser víctima de violación por parte de un compañero del colegio es el doble de probable cuando se es afectado por violencia homofóbica que cuando se es afecta por violencia escolar en general.

Así, salirse de aquello que un hombre debe aparentar y ser enmarcado en los estereotipos de la masculinidad debe ser castigado, la violencia en ellos también cobra un significado de control y sobre todo de adoctrinamiento, sobre el “deber ser hombre”, en desprecio de lo femenino.

Pero estas no son las únicas evidencias, PROMSEX[4] en colaboración con otras organizaciones de América Latina, realizó un estudio durante el año 2016 para conocer y analizar el clima escolar desde la mirada de estudiantes TLGB. 321 estudiantes LGTB entre los 14 y 17 años de 20 regiones del país, brindaron información valiosa sobre su cotidiano en las escuelas. El 72% de estudiantes señaló haber sufrido acoso verbal debido a su orientación sexual, 58% la sufrió por su expresión de género. El 33% sufrió acoso físico debido a su orientación sexual y el 26% debido a su expresión de género. 7 de cada 10 estudiantes se sintieron inseguros en el colegio debido a su orientación sexual, 3 de cada 10 faltaron al colegio entre 1 y 5 veces en el último mes debido a la sensación de inseguridad. El 59% de estudiantes escuchó siempre o con frecuencia comentarios homofóbicos en su colegio.

Frente a ello, el 43% de estudiantes señaló que el profesorado nunca intervino cuando fue testigo de comentarios homofóbicos, y lo peor es que un 30% señaló que los comentarios homofóbicos provinieron del profesorado. Por ello, no es de extrañar que 57% de estudiantes, nunca informó de los casos de acoso al personal de la escuela y el 68% nunca informó a su familia.

Un estudio sobre el bullying homofóbico en colegios de Perú, Chile y Guatemala, realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Universidad Peruana Cayetano Heredia en el Perú[5] el año 2013, reporta que el 44% de personas encuestadas en Lima Metropolitana (de un total de 900) fueron víctimas de bullying alguna vez cuando estuvieron en el colegio. De esta cifra, las personas homosexuales lo sufrieron con mayor frecuencia (67,7%), debido a su orientación de género.

Sin duda, hace falta documentar y tener información más profunda sobre este tipo de violencia; sin embargo, se puede señalar que, tanto desde iniciativas estatales, como desde organizaciones de la sociedad civil, se ha logrado contar con evidencia que no puede ni debe ser soslayada, y es frente a ello que el nuevo currículo como política pública cobra tanto sentido, pues es el Estado quien tiene la obligación de responder para erradicar esta violencia discriminadora en las escuelas contra las niñas, niños y adolescentes TLGB.

Las escuelas, en este sentido, se convierten en espacios donde los roles y estereotipos de género van marcando lo que se considera una vivencia y desarrollo “sano” de la sexualidad, el lugar click here donde se van moldeando las relaciones de género y donde también, al igual que en casa, se castiga aquello que no entra en lo que es considerado “normal”, sin importar si con ello se causa sufrimiento, y se trunca el desarrollo afectivo y cognitivo de quienes no sienten o piensan como esta norma social.

Estamos en una gran encrucijada, como sostiene Thomas Szas[6], “nos hemos dejado llevar por el temor a la homosexualidad, de la misma manera e intensidad que en la antigüedad se le temía a las brujas y herejes, conviviendo así, en una misma idea de que la homosexualidad es tanto enfermedad como crimen, no se le considera plenamente humano, se le niega el reconocimiento como ser humano en su identidad y yo auténticos puesto que no es heterosexual, socavando así las creencias y valores del grupo dominante”.

El rol que la medicina y con ella la psiquiatría, y más adelante la psicología, ha jugado en convertir expresiones de la sexualidad e identidades en enfermedades mentales, data de muchos años, casi tantos como la creación de estas profesiones. Se construyó la homosexualidad y la transexualidad como una enfermedad, como un diagnóstico médico, plausible de terapias de reconversión, no solo para el entendimiento de estas profesiones de la salud mental, sino también constituyéndose peligrosamente en sentido común, lo cual incluso ha alcanzado para deshumanizar a estas personas social y legalmente.

Esto, los convierte en “enfermos mentales”,  les alcanza el estigma y discriminación también de cual son víctimas las personas con problemas de salud mental; personas de las cuales se considera que deben ser apartados o eliminados de la sociedad porque la contaminan, la dañan, que son peligrosas, personas que deben ser curadas. Desnaturalizar la heterosexualidad y con ello su superioridad frente a otras formas de amar y ejercer la sexualidad, irrumpe en siglos de haber vuelto delincuentes, peligrosas y enfermas a personas TLGB.

Aprovechando la construcción de la homosexualidad y transexualidad como patologías es que una propuesta política transformada en campaña irrumpe en el escenario público, cuestionando el rol de la educación en el Perú en relación a desmontar estereotipos de género.  La campaña de odio #ConMisHijosNoTeMetas “hace match” con tantas personas en nuestro país, de todos los niveles sociales y económicos, en quienes se ha logrado instalar en el sentido común un sistema que jerarquiza las sexualidades y valora las mismas como positivas o negativas en función de la heterosexualidad como mandato. Nunca antes un discurso discriminador, cargado de prejuicio, ha tenido tantos titulares y cobertura mediática, nunca antes una campaña pública, proveniente de políticos religiosos ha puesto en jaque al sistema educativo peruano.

Si bien hoy, a nivel mundial, se cuenta con cambios positivos desde las profesiones de la salud mental que han llevado, por lo menos en lo académico, a despatologizar la homosexualidad o a avanzar en un debate cada vez más serio sobre la transexualidad y su no asociación directa con la disforia de género como categoría clínica. Queda una enorme deuda social que deberá ser revertida con la participación activa en un debate público sobre ello, que lleve a no utilizar estas categorías patologizantes para sostener el recorte o la negación de las obligaciones que tiene el Estado de proteger, garantizar y reconocer derechos plenos a las personas TLGB en nuestro país.

La escuela debe marcar contenidos y rutas para ir generando cambios tan necesarios a gran escala social y cultural. Por ello, es que la reforma educativa es tan importante y tan amenazadora a la vez, por lo que hablar de igualdad de género y de violencia de género es tan combatido por quienes durante siglos han impuesto sus políticas de la sexualidad basadas en el miedo, dolor, enfermedad y culpa como son las iglesias, en especial la católica, en alianza hoy con sectores evangélicos.

Nada más importante para lograr el desarrollo y una democracia plena que las generaciones de hoy y del futuro cuestionen lo natural con que se presentan expresiones como la homofobia, el racismo y el machismo, que van muy juntos como aliados. Nada más importante que tengamos niños y niñas que cuestionen la violencia en sus casas, la de sus maestros, y que poco a poco vayan reconociendo al otro y otra como igual. Esa es una inversión y una decisión política democrática y laica que no se debe paralizar por un grupo de políticos conservadores revestidos con verdades reveladas, que desde los templos reviven miedos y odios que como sociedad debemos enterrar.

(*) Fuente de imagen: CIDHLGBTIViolencia

Escrito por Rossina Guerrero Vásquez, directora de incidencia política de Promsex, para el portal web parthenon.peparthenon.pe

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[1] Se usa TLGB, que incluye a las personas trans, lesbianas, gays y bisexuales.

[2] Cuba, L y Osores, T. Violencia homofóbica y construcción de la masculinidad en la escuela: una exploración cuantitativa. Disponible en:  http://www.siep.org.pe/wp-content/uploads/Mesa-23.21.pdf

[3] Con una muestra de 47,114 estudiantes del 5to de Secundaria.

[4] Promsex. Estudio sobre clima escolar en el Perú 2016. Disponible en: https://issuu.com/promsex/docs/iaeperuwebglesen

[5] Cáceres, C y Salazar, X, et al. Era como ir todos los días al matadero… El bullying homofóbico en instituciones educativas públicas de Chile, Guatemala y Perú. Instituto de Estudios en Salud, Sexualidad y Desarrollo Humano. Universidad Peruana Cayetano Heredia, PNUD. 2013. Disponible en: http://www.pe.undp.org/content/dam/peru/docs/ODMs/pe.PNUD_UNESCO_BULLYING_Chile_Guatemala_Peru.pdf

[6] Szasz, T. La Fabricación de la Locura. Barcelona: Kairos. 2006.pp. 250 -251.

Imagen: captura de pantalla web minedu.gob.pe

En defensa del derecho a la educación peruana: ¡por un Currículo que prepare para la vida!

[PRONUNCIAMIENTO]
En defensa del derecho a la educación peruana:
por un Currículo que prepare para la vida!

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Promsex exhorta a la votación favorable de la ley contra los crímenes de odio en la Comisión de Justicia y DDHH del Congreso de la República

El Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos – PROMSEX; hace un llamado a los integrantes de la Comisión de Justicia y Derechos Humanos del Congreso de la República para que el día de hoy aprueben el predictamen elaborado por la secretaría técnica de dicha Comisión, la misma que propone sancionar los crímenes de odio motivados por la orientación sexual e identidad de género de las personas, además los actos de discriminación e incitación a la discriminación por tales motivos.

Consideramos que, en un régimen democrático se debe garantizar el permanente respeto de los derechos humanos y la protección de la persona humana, sobre todo, cuando se encuentra en situación especial de vulnerabilidad; por lo que, corresponde al Estado garantizar una vida libre de violencia y discriminación para todas y todos.

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Imagen tomada de https://www.facebook.com/reformatranspucp/

PROMSEX y Amnistía Internacional Perú manifiestan su preocupación frente al posible retroceso de la Reforma Trans en la PUCP y animan a que la misma se mantenga

PROMSEX y Amnistía Internacional Perú expresan su preocupación frente al pedido de reconsideración formulado, por el Rector de la PUCP, Dr. Marcial Rubio Correa, mediante documento de fecha 1 de junio de 2017 denominado Fundamentación del Pedido de Reconsideración del Acuerdo de la Sesión del Consejo Universitario del 31 de mayo de 2017. Dicha solicitud se aparta de los estándares internacionales y constitucionales en materia de derechos humanos de las personas trans pues sostiene que la medida aprobada, referente al reconocimiento de la identidad de estudiantes trans en su Tarjeta de Identificación (TI), es ilegal.

De acuerdo a información de público conocimiento, el 31 de mayo de 2017 en sesión del Consejo Universitario de la PUCP se decidió aprobar, entre otras medidas, la modificación del TI con la finalidad de que el mismo reconociera el nombre social de estudiantes trans, garantizándose así su identidad de género en el ejercicio del derecho a la educación universitaria.

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Salvemos el Currículo Nacional de Educación Básica

El Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexual y Reproductivos – PROMSEX, organizará una conferencia de prensa para pronunciarse respecto a las opiniones vertidas por la jueza de la Primera Sala Civil, la Mag. Ana María Valcárcel Saldaña que pueden afectar el adecuado proceso de la demanda de acción popular iniciada por el colectivo Padres en Acción en contra del Currículo Nacional de Educación Básica (CNEB).

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Sumando Libertades. Guía iberoamericana para el abordaje del acoso escolar por homofobia y transfobia

La violencia y discriminación basada en la orientación sexual y la identidad de género históricamente no ha distinguido geografías, ni ideologías, pero felizmente y de igual forma, los esfuerzos para erradicar la homofobia y la transfobia en los tiempos actuales están presentes en todos los países y en las más variadas creencias. El desafío es que tales esfuerzos predominen y triunfen sobre los abusos y las injusticias. Esperamos con este texto contribuir a ello.

Imagen: Soso Carlin

Encuesta LGBTI es SEGURA y su llenado es imprescindible para políticas públicas por la igualdad y no discriminación

C O M U N I C A D O

Después de años de invisibilización de la comunidad LGTBI, por primera vez el Estado peruano, en cumplimiento de sus obligaciones y en respuesta a las demandas de las organizaciones LGTBI, la Defensoría del Pueblo y el despacho del Congresista Alberto de Belaunde, implementa la primera Encuesta Virtual para personas LGTBI, con la finalidad de identificar sus características sociodemográficas, conocer sus condiciones de vida, situaciones de violencia y discriminación por las que atraviesan, y otros aspectos. Desde las organizaciones que suscribimos este comunicado respaldamos esta iniciativa del INEI, y en relación a la seguridad de la Encuesta, informamos a la opinión pública lo siguiente:

  • A pocas horas de su implementación se realizó observaciones sobre la seguridad del espacio virtual en que se aloja la Encuesta LGTBI y el tratamiento de la información suministrada. El INEI, como organismo técnico especializado, resolvió las observaciones a la brevedad. Por lo que la Encuesta asegura principio de secreto estadístico de la información, el derecho a la privacidad de las personas y la seguridad de la información, conforme a los criterios de confidencialidad de la información señalados en la Ley de Protección de Datos Personales.
  • En ese sentido, desde el viernes 19 de mayo, la página web de la I Encuesta Virtual LGBTI cuenta con un Certificado de Seguridad (SSL) y la información que los usuarios y usuarias envíen a través de la Encuesta no estará expuesta a intervenciones de terceros.
  • Reafirmamos nuestra confianza en esta iniciativa del INEI y exhortamos a que las personas LGTBI llenen la Encuesta sin temor y colaboren en su difusión; ya que la información que sea recabada contribuirá a plantear, sustentar y exigir políticas públicas en favor de la igualdad y no discriminación de las personas LGBTI.

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[Pronunciamiento] Día Internacional contra la homofobia, lesbofobia, transfobia y bifobia

PRONUNCIAMIENTO

Día Internacional contra la Homofobia, Lesbofobia, Transfobia y bifobia.

El Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos – PROMSEX; hace un llamado a todos y todas a seguir en la lucha por reivindicación de los derechos de las personas LGTBI.

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Promsex participará de la II Feria Informativa de Servicios en Madre de Dios

El Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos (PROMSEX) participará en la II Feria Informativa de Servicios, organizada por la Red de Prevención de la Violencia Sexual y Trata de Personas, mañana 17 de mayo de 7:00 am a 1:00 pm en el auditorio del colegio La Pastora, ubicado en el km 6 en el trayecto de la carretera de Puerto Maldonado a Cusco.

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